Anabel Fernández y Javier Sánchez, La Monda

Comprar unos zapatos puede parecer fácil y sencillo pero no lo es tanto, cuando tu número de pie es un 35. Pero le voy a demostrar a un amigo de número de pie normal lo complicado que puede llegar a ser.

Situación: calles Goya y Conde de Peñalver.

12 de Junio, a las 18:00 horas aprox.

Caminamos por la calle en busca de unos zapatos del número 35, cuando encontramos un H&M y pienso que al ser una tienda internacional debe de haber 35. Rebuscamos entre tanto números nada y una sospecha asalta mi cabeza, acostumbrado a tener un 43 y encontrar rápidamente zapatos, ¿acaso serán verdad las quejas de mi amiga?

Yo sabía que aquí no iba a encontrar zapatos, pero me sentí orgullosa de que mi amigo haya comprobado mi verdad.

Pero voy a seguir demostrándoselo, le voy a pedir que me lleva a una zapatería, la que el quiera.

Una vez allí lo vuelve a comprobar, y así cinco veces más.

Esta vez decido ir a lo seguro, la voy a llevar a Zara, donde, sin duda, habrá números de su talla. Repetimos la misma operación con el 40, 39, 38, incluso algún 36, pero no conseguimos encontrar nada que le valga.

 Dándome por satisfecha, después de que haya comprobado que me cuesta encontrar zapatos le llevé a un sitio, en el que si hay.

Entramos al Corte Inglés y le llevo a una estantería en la cual pone nº 35, como si fuéramos los raros de la sociedad . Allí me encontré a Elena G. M., que me dijo que era "gastarme el dinero en unos zapatos feos", ya que todos los zapatos que hay son  muy feos y con una media de 100€ .

Visto lo visto, voy a tenerle que darle la razón a mi amiga, lo tiene difícil, y ella obviamente no es  la culpable de que los diseñadores se empeñen en idealizar y diseñar sin tener en cuenta a otras personas que no sean sus modelos 90-60-90, que los estereotipos siguen existiendo es una realidad cotidiana que sufre mucha gente, entre otras, mi amiga.