Javier Sánchez, Susana Cardenal y Anabel Fernández,

LA MONDA

Como contrapunto a la situación de desigualdad que aún hoy pervive en la sociedad, veremos la trayectoria que ha seguido y los esfuerzos de todas aquellas mujeres que han defendido la igualdad y el derecho a ser tratadas como personas en igualdad de condiciones con los hombres Los antecedentes de las reivindicaciones actuales comienzan en el siglo XVIII, en plena revolución francesa.

Olympe Gouges (1791) redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, primer documento que refleja la igualdad jurídica y legal de las mujeres en relación a los hombres.Posteriormente, Mary Wollstonecraft vindicó el derecho de la mujer.  Esta mantenía que la mujeres son seres humanos que merecen los mismos derechos fundamentales que el hombre: "si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero que ellas están desprovistas de inteligencia, si no, este fallo pondrá de manifiesto que el hombre se comporta inevitablemente como un tirano", denunció Wollstonecraft.

Ya en el siglo XIX, las reivindicaciones se organizan y pasan de ser meramente teóricas a tener un cuerpo organizado. Un claro ejemplo de ello es la Convención de Séneca o Falls, que fue la primera convención de mujeres de Estados Unidos. Tuvo lugar el 19 y 20 de Julio de 1848. Este acontecimiento es considerado como el nacimiento del movimiento feminista, ya que fue pionero en su momento.

Fue organizado por Lucretia Mott y Elísabeth Cady Stanton. Gracias a esto se publicó la Declaración de Séneca Falls o Declaración de sentimientos, en la que se enunciaban las restricciones a las que estaban sometidas las mujeres: no poder votar ni presentarse como candidatas, ni ocupar cargos en la administración pública, ni afiliarse a organizaciones políticas.

Aún en el siglo XX, las reivindicaciones feministas no habían llegado a tener peso político ni social, siendo la Unión social y política de Mujeres la asociación más importante y con más trascendencia. Tuvo lugar en 1906, mediante la reivindicación pacífica (mítines, boicots a actos públicos, manifestaciones, etc)  con la que se trató de conseguir, no sólo el voto femenino, sino también el acceso de la mujer a la vida política, las mejoras en el ámbito laboral y, lo más importante, el fin de las desigualdades en la educación , donde obviamente estaba la raíz del problema.

En la actualidad las reivindicaciones han seguido diferentes corrientes de pensamiento de las que se extrae lo siguiente:

El género, construido a partir de una serie de supuestos establecidos por la sociedad (supremacía de uno de los dos sexos), y las diferencias biológicas, crean las identidades sexuales y conlleva a su vez, a la discriminación.

Esta diferencia es creada por una sociedad de desigualdad. Hoy día es sabido que la igualdad formal (leyes) no es igual a la igualdad real.

En la vida laboral, el trabajo de la mujer es tomado menos en cuenta que el del hombre. "Las mujeres tienden a ser menos informales, esas fueron las palabras de mi jefazo en la cena de empresa", dijo Alma García. Y aunque se calcula que la mujer realiza las dos terceras partes del trabajo en el mundo, obtiene tan sólo una tercera parte de los ingresos. "Aun después de hablar con mi abogado y mi jefe sobre la diferencia del salario, mi compañero de oficina cobra casi 150 € más por el mismo trabajo", dijo Ana Ruiz, de 54 años.

La discriminación por sexo se diferencia de la discriminación por género porque, aparte de incluir esta discriminación, también incluye la identidad sexual y las identidades de género.

Se da mucho más por parte de los hombres hacía las mujeres que a la inversa.

Se caracteriza porque:

-las mujeres tienen menos ofertas de empleo, que antes eran sólo para los hombres.

- las mujeres tienen los salarios más bajos.

Una forma de que no hubiera discriminación por sexo es la igualdad social, una situación según la cual las personas tuvieran todas los mismos derechos y oportunidades.

Hay diferentes formas de igualdad, dependiendo de las personas y su situación social.

Esto sería muy difícil de conseguir, pero no hay nada imposible.

Machismo: es la transposición de la ideología de la superioridad del hombre frente a la mujer al ámbito de las actitudes y comportamientos sociales.

Sexismo: es cuando el machismo pasa de ser una simple filosofía a tener un cuerpo legal y estar respaldado por los órganos de gobierno.

Cabe destacar algunas "protestas", como la de algunas mujeres chinas que crearon una lengua propia y exclusiva para poder comunicarse sin tener que utilizar la lengua de los hombres y estos no pudieran entender lo que hablaban. Así nació el Nushu o Escritura de mujeres, es un modo de lengua hablada sólo por las mujeres, en la región de Jiangyong en Huran, provincia del sur de China. También existe el Nan-shu o "Escritura de hombres".

"Es increíble que en los tiempos que corren siga habiendo estas diferencias entre hombres y mujeres y que llegue hasta tal punto de crear dos lenguas distintas", dijo Priscila Torero, de 87 años.