Susana Cardenal, LA MONDA
Las siete y media de la mañana, apagué el despertador de un golpe, deseando que hubiese sonado por error. Y es que, ¡se estaba de a gusto en la cama!
Medio dormida, desayuné y realicé algunas tareas de la mañana y se me ocurrió mirar por la ventana,y para mi sorpresa, ¡estaba nevando! Pero en ese momento deseé que no fuese cierto... ¡Qué frio!
Un familiar tenía el axamen práctico de conducir, ¡qué mala suerte!
Resignada y con algo de prisa porque iban a empezar las clases en breve, bajé a mi perro con mucho cuidado ¡porque escurría muchísimo cuando la nieve ya la habían pisado!
Una vez en el instituto, y deseando bajar al patio, se notó desde un principio el desconcierto causado por el "mal tiempo". Los profesores no podían llegar a sus clases, y los pocos que hacían presencia no podían controlarlo todo...
Y por fin llegó el momento, Pudimos "irnos a casa" porque la tubería del radiador había reventado a causa de el frío y tuvieron que desalojar el centro.
Por todas partes había hielo, nieve... Pero la ilusión, y la alegría de este día no bastó para que Coslada se encerrara en sus respectivos hogares, todos quisimos probar el tacto de la nieve virgen tan ansiada en nuestra ciudad, y cuando digo todos es ¡todos! Ha sido increíble.



Me encanta la foto, es preciosa.